martes, 8 de noviembre de 2016

Como ayudar a hablar a tu bebe

La mayoría de los  padres esperamos con ansia la primera palabra de nuestros hijos, lo cual ocurre alrededor del décimo mes de vida del bebé, aunque algunos tardan un poco más. De hecho, se estima que a los once meses solo el 50% de los bebés ya han dicho su primera palabra. Esto nos indica que cada pequeño sigue su propio ritmo de desarrollo, aunque también existen algunas actividades y juegos que pueden estimular el lenguaje y la comunicación.

Siete consejos para potenciar el lenguaje infantil

Háblale mucho. Aunque el bebé sea pequeño y no pueda comprender lo que dices, disfruta escuchando las voces de sus padres. De hecho, los bebés son capaces de distinguir desde los primeros días de nacido la voz de la madre, la cual tiene un efecto tranquilizador. Un estudio realizado en la Universidad de Washington ha desvelado que con apenas 30 horas de vida también son capaces de distinguir los sonidos propios de su lengua materna. Por eso, aprovecha cualquier ocasión para hablarle a tu bebé, su cerebro irá captando todo, aunque todavía no pueda demostrarlo.

Amplía el vocabulario. Normalmente cuando los adultos se dirigen a los niños usan un vocabulario muy restringido y alteran la pronunciación de algunas palabras. Sin embargo, se recomienda hablar adecuadamente ya que así el niño se irá familiarizando con los sonidos. También es conveniente repetir las mismas cosas pero usando diferentes palabras ya que de esta forma se promueve la fijación. Y no olvides enfatizar en las palabras cambiando el tono y el ritmo, así lograrás captar mejor la atención de tu bebé.

Cántale. Las canciones infantiles son perfectas para que los bebés se apropien de la cadencia de la lengua. Además, también tienen un efecto relajante y promueven la interacción. No obstante, es importante que pronuncies bien las palabras y acompañes la canción con gestos y movimientos que capten su atención. Cuando el bebé ya conozca la canción, puedes dejar de cantar antes de una palabra importante y esperar su reacción.

Imita sus vocalizaciones. Los bebés comienzan a vocalizar muy pronto, a partir de los cuatro meses aproximadamente, una actividad que prepara su aparato fonador para que después pueda articular las palabras. A la vez, le sirve para establecer una interacción con los demás. Por eso, cuando respondes a sus vocalizaciones imitándolas, estás estimulando el desarrollo del lenguaje ya que el bebé comprenderá que sus sonidos tienen un valor comunicativo.

Aprovecha sus intereses. Para desarrollar el lenguaje infantil, es importante que los padres aprovechen los intereses del niño. Cuando tu hijo se muestre especialmente motivado o interesado en algo, aprovecha ese momento para hablarle sobre ese objeto o situación. De esta forma no solo fomentas el lenguaje sino que también reforzarás sus intereses.

Léele. No se trata de leerles cuentos largos que todavía no pueden comprender, sino de recurrir a libros adecuados para su edad. De hecho, a los seis meses ya puedes comprarle el primer libro a tu hijo, cerciorándote de que tenga muchos dibujos e ilustraciones de colores llamativos que atrapen su atención. Algunos de estos libros están hechos de tapas duras, de plástico o de tela, para que el bebé también pueda jugar con ellos como si fuera un juguete más. Solo tienes que señalarles las ilustraciones y asociarlas con la palabra correcta.

Genera diferentes situaciones comunicativas. Mientras más rico sea el contexto en el que crece el bebé, mejor. Por supuesto, no se trata de abrumarlo con demasiados estímulos que terminen irritándole pero es importante que el bebé pueda escuchar hablar a diferentes personas y en distintos contextos. De esta forma el pequeño irá haciendo las generalizaciones que necesita para apropiarse del lenguaje.

lunes, 31 de octubre de 2016

Balanitis: inflamación del pendiente del niño

Cuando un niño se queja de dolor al orinar y de excesiva sensibilidad en la punta de su pene, podemos pensar que padece balanitis, un trastorno bastante más habitual de lo que creemos, aunque su nombre no sea muy conocido a nivel popular.

La balanitis es una infección de origen bacteriano que causa con inflamación en el prepucio y en la punta del pene de un niño.

Lo primero que percibirá el niño – o los padres, si es muy pequeño – es que la zona superior del pene está enrojecida e inflamada, lo suficiente hinchada como para sentir dolor solo con el tacto. En algunos casos, incluso puede salir pus de la abertura, lo que resulta muy llamativo y hace que muchos padres se asusten.

Estos síntomas de la infección por balanitis hacen que el niño sienta dolor al orinar y, si la infección es lo suficientemente importante, incluso puede llegar a tener fiebre.

Qué causa la balanitis

La balanitis es una infección causada por una bacteria que se aloja bajo el prepucio del pene, y cuya acción llega hasta el glande.

Esta infección se produce, esencialmente, por un problema de higiene inadecuada. No nos referimos a que el niño ‘vaya sucio’, sino a que esta zona de su cuerpo es realmente complicada de mantenerla aseada la mayoría de veces.

Cuanto más pequeños son los niños, más difícil es que se estén quietos el tiempo suficiente como para limpiarlos de la manera correcta. Esto facilita que se pueda crear un caldo de cultivo para la aparición de la bacteria de la balanitis.

Cómo tratar la balanitis

La balanitis resulta muy aparatosa a simple vista, debido a la hinchazón y a la más que probable presencia de pus en la punta del pene, pero no es un problema grave para la salud del pequeño. Eso sí, es muy incómodo y doloroso para el niño que la padece.

Lo primero que debe hacerse para tratar la balanitis es cambiar – o, al menos, intentar mejorar – sus hábitos de higiene. Es decir, mantener el pene del niño siempre limpio, lo que puede implicar un cambio más frecuente de pañales, si es que aun los lleva y, por supuesto, no olvidar la crema protectora.

Naturalmente, si el niño presenta síntomas de balanitis hay que llevarlo al pediatra para que confirme el diagnóstico, y le prescriba una pomada antibiótica y un control médico. En principio, con esto habría más que suficiente para eliminar la presencia de la infección.

Si mientras se trata la infección, el niño siente mucha molestia puede ser una buena opción remojarle el pene en agua templada, para que se le alivie el escozor.

La principal medida de prevención contra la balanitis es una buena higiene del pene del niño. Esto implica lavarlo cada día y prestar una especial atención a la zona del prepucio.

domingo, 30 de octubre de 2016

El sexo durante el embarazo


    

 

¿Puedo tener relaciones sexuales mientras estoy embarazada?

La mayoría de las mujeres con un embarazo es normal, pueden continuar teniendorelaciones sexuales hasta justo antes de que se te rompa la fuente o bolsa de aguas

Sin embargo, existen algunas circunstancias especiales, en las que necesitarías modificar la actividad sexual o suspenderla del todo, tu doctor o partera orientarán cuando es necesario no hacer el amor durante algún tiempo durante tu embarazo o incluso durante el resto del embarazo.

¿El sexo en el embarazo podría dañar al bebé?

No, un bebé no sufre daño alguno cuando una mujer embarazada hace el amor. El cuello del útero está sellado por una gruesa membrana mucosa que lo protege contra infecciones. El pene no llega más allá del cuello de la vagina, así que no alcanzará al bebé.

¿Hacer el amor puede desencadenar el parto?

No, si tu embarazo es normal y de bajo riesgo. La estimulación sexual o el orgasmo no hace que el parto inicie ni provoca un aborto. Y aunque el orgasmo puede causar ligeras contracciones del útero, estas por lo general no son dañinas y además son temporales. Las sustancias encontradas en el semen llamadas prostaglandinas y la estimulación de los pezones también pueden causar ese tipo de contracciones.

¿Sentiré lo mismo ahora que estoy embarazada?

Muchas mujeres aseguran que las relaciones sexuales cambian con el embarazo. Para algunas son incluso más placenteras por lo menos algunas veces. Otras las encuentran menos placenteras, durante algunos meses, o incluso durante todo el embarazo.

Lo que sucede es lo siguiente. La pelvis tiene más riego sanguíneo durante el embarazo, lo cual puede causar hinchazón de los genitales y aumentar las sensaciones de placer. Además, tienes más flujo vaginal y humedad durante el embarazo, lo que también puede ser una ventaja. 

Por otro lado, quizás estos cambios no te gusten y sientas que esa misma hinchazón te produce una sensación incómoda. Algunas mujeres también sienten cólicos (como los de la menstruación) durante o justo después del acto sexual o un orgasmo. 

Es posible que tus pechos estén hipersensiblesy te duelan al roce, especialmente durante el primer trimestre. Esta sensibilidad generalmente disminuye con el paso de los meses, pero a menudo los pechos siguen estando más sensibles de lo normal. A algunas mujeres esta sensación les parece agradable, mientras que otras prefieren que ni se los toquen. 

Si algo te resulta incómodo, díselo a tu pareja, incluso si es algo que antes hacían siempre. Si notas que sientes deseo sexual, pero no disfrutas con la penetración, considera otras actividades eróticas que no requieran la penetración, como el sexo oral o satisfacerse manualmente. Experimenten para encontrar la forma de hacer el amor que les permita gozar a ambos.

Y recuerda que la intimidad física va mucho más allá del sexo. Si no tienes ganas de tener relaciones sexuales o tu doctor te lo ha prohibido, pueden besarse, abrazarse, acariciarse y sentirse unidos a través de esa cercanía física y afectiva.

Desde que quedé embarazada no tengo ganas de hacer el amor. ¿Es normal?

Hay una gama muy amplia de experiencias individuales en cuanto al deseo sexual durante el embarazo. Algunas mujeres sienten un deseo mucho más intenso cuando están embarazadas, mientras que otras no están muy interesadas en el sexo. Muchas mujeres sienten que su apetito sexual fluctúa, dependiendo quizás de cómo se sienten física y emocionalmente. 

Quizás estés demasiado cansadaindispuestairritable para hacer el amor, sobre todo durante el primer trimestre. Es bastante común sentirse abrumada por los cambios emocionales y físicos que estás experimentando. Pero no te desanimes. En el segundo trimestre, por lo general, el deseo sexual aumenta, una vez que las náuseas y el cansancio se van estabilizando. 

Sin embargo, el deseo disminuye, de nuevo, con frecuencia en el tercer trimestre, sobre todo en los últimos dos meses antes del parto. En este momento quizás estés ya muy grande, dolorida o cansada para hacer el amor cómodamente. Puede que no te sientas a gusto con el aspecto de tu cuerpo o estés preocupada por el parto, que ya está muy cerca. 

Explícale a tu pareja cómo te sientes y asegúrale que lo sigues queriendo. Es crucial mantener una buena comunicación y apoyarse mutuamente mientras pasan juntos por todos estos cambios.

Y mi pareja, ¿me deseará tanto como antes?

La mayoría de los hombres encuentran a sus mujeres tan atractivas como siempre cuando están embarazadas o incluso más, pero no todos. Hay varias razones por las que el deseo sexual de tu pareja puede disminuir durante una parte de tu embarazo. Por ejemplo, quizás está nervioso por la responsabilidad que se le avecina, y esta ansiedad puede afectar su deseo sexual. 

Probablemente la causa más común de la disminución del deseo masculino durante el embarazo es el miedo de que la penetración pueda hacerle daño al bebé. Si tu pareja necesita que lo tranquilicen respecto a este punto, pídele que vaya contigo a una visita prenatal para que el doctor le pueda hablar del tema.

Lo más importante es que hablen sobre sus miedos y ansiedades, así como sobre sus necesidades y deseos. Una buena comunicación puede disminuir la tensión, ayudarles a relajarse y disfrutar el uno del otro y encontrar maneras de crear momentos de intimidad, tanto si incluyen el acto sexual como si no lo incluyen.

¿Es seguro el sexo oral?

En general, el sexo oral es seguro durante el embarazo. Lo que debe evitarse es que tu pareja sople aire en tu área genital. Si entra el aire en la vagina podría causar una embolia por aire (una burbuja de aire que se mete en tu corriente sanguínea). Esto sucede muy rara vez, pero podría poner en peligro tu vida o la de tu bebé.

Tampoco es seguro que tu pareja te haga sexo oral durante el embarazo si tiene un brote deherpes en la boca o siente que le va a salir uno. Y durante el tercer trimestre, si tu pareja ha padecido herpes bucal alguna vez, debería abstenerse por completo de practicar el sexo oral, tanto si tiene síntomas como si no los tiene. (Averigua si es seguro tragar semendurante el embarazo). 

Si no estás segura de si tu pareja tiene o no el virus del VIH (el virus que causa el sida), puedes usar una barrera dental (es una pieza de látex que se coloca entre tus genitales y la boca de tu pareja). Hay evidencias que sugieren que una persona puede transmitir el VIH a otra a través de pequeños cortes o heridas de la boca.

¿Cómo puedo protegerme de las enfermedades de transmisión sexual?

Si corres el riesgo de ser infectada con una enfermedad de transmisión sexual —es decir, no tienes una relación de pareja exclusiva y monógama con una persona que no padece ninguna infección— deberías abstenerte de realizar el acto sexual o, por lo menos, utilizar condones de látex cada vez que tienes relaciones con penetración. Si tú o tu pareja no pueden usar látex, otra opción serían los condones masculinos o femeninos de poliuretano.

¿Cuáles son las posiciones más cómodas?

Quizás tendrás que experimentar un poco con distintas posiciones para encontrar las que mejor te van. Encontrar una posición cómoda se hace más difícil a medida que tu vientre crece. 

Por ejemplo, la posición de misionero (con el hombre arriba) es más difícil a medida que tu embarazo progresa y casi imposible hacia el final del embarazo. (Si usas esta posición después del primer trimestre, tu pareja no debe apoyarse en su abdomen con todo su peso. Ponte una almohada debajo para no estar echada plana sobre la espalda). 

El embarazo les da a algunas parejas la oportunidad de volverse creativos y probar nuevas posiciones. Aquí hay algunas de las más cómodas y algunos truquitos para hacer el amor mientras estás embarazada. ¡Que lo disfrutes!

 Tú mandas. Ponte sobre tu pareja. De esta forma no habrá peso sobre tu abdomen y podrás controlar la profundidad de la penetración.

¡A cabalgar! Pídele a tu pareja que se siente en una silla (resistente) y siéntate sobre él. Esta posición tampoco pone peso sobre el útero.

Suavecito. Échense de lado, con tu pareja detrás tuyo, como dos cucharas pegadas. La penetración así es menos profunda, lo cual a veces se agradece, ya que a medida que avanza el embarazo una penetración muy profunda puede resultar incómoda.

De lado. Si tu pareja se te pone encima, tendriiá que hacer muchas acrobacias cuando tu panza esté ya grandecita. Pero si están medio de lado, contigo de cara a tu pareja, su peso no recaerá de pleno sobre tu útero. Ponte una almohada detrás de la espalda para poder apoyarte y quedar en ángulo.

Sexy. Saca partido de la cama. Si te echas de espaldas con las rodillas dobladas, y con los pies y el fondillo apoyados en el borde de la cama, tu panza no será un obstáculo. Tu pareja puede arrodillarse en el borde de la cama o pararse frente a ti. (Después del primer trimestre, ponte una almohada bajo un costado para no quedar completamente echada plana sobre la espalda).

Firme. Ponte "a cuatro patas", apoyada sobre las manos y las rodillas. Tu pareja puede arrodillarse y penetrarte desde detrás.
No te preocupes, quien la sigue la consigue. Con un poquito de creatividad, seguro que encontrarán la manera de seguir disfrutando del sexo.

¿Hay algún síntoma que requeriría que llamara a mi doctor?

Es normal sentir algo de cólicos durante el acto sexual, durante el orgasmo, o justo después, pero si no se te pasan al cabo de unos minutos, o si tienes dolor o hemorragia vaginal después de hacer el amor, llama a tu doctor.

No dudes en hablar con tu doctor si tienes cualquier pregunta o preocupación sobre las relaciones sexuales, sobre todo si no sabes con seguridad si debes abstenerte de tener relaciones o si tienes miedo de que le harán daño al bebé. Si el doctor te dice que no puedes tener relaciones sexuales, pregúntale si se refiere solamente a evitar la penetración, o si es que debes evitar por completo tener un orgasmo.

viernes, 28 de octubre de 2016

El ejercicio durante el embarazo

Una de las principales dudas que se originan durante el embarazo es conocer si es recomendable hacer ejercicio físico, esto dependerá del tipo de actividad que se practique y sobre todo del estado de Salud con el que cuenta la futura mamá y su bebé.

Se ha demostrado que practicar ejercicio ofrece amplios beneficios tanto en la Salud de la mamá como en la del bebé, sin embargo, es importante informarse sobre qué ejercicios pueden realizarse cuando se está embarazada.

Los ejercicios apropiados para realizar durante el embarazo son aquellos que son calificados como de “bajo impacto”, es decir, aquellos que no necesitan de un gran esfuerzo físico para ser realizados,  por ejemplo:

    Natación
    Caminata
    Yoga prenatal
    Aerobics de bajo impacto

Por el contrario, existen ejercicios que están contraindicados y que el realizarlos puede poner en peligro la estabilidad del bebé, por ejemplo:

    Deportes de contacto como el futbol, baloncesto y hockey, ya que estos aumentan el riesgo de que la mujer sufra un traumatismo abdominal.
    Deportes de alto riesgo de tener una caída, por ejemplo, el esquí, montar a caballo y la gimnasia.
    Submarinismo
    Ejercicios que impliquen alturas mayores a los 2 mil metros, por ejemplo el rápel y montañismo.

Practicar ejercicios de bajo impacto trae beneficios durante el embarazo, algunos de ellos son:

    Prevención primaria de la diabetes gestacional.
    Prevención de la hipertensión gestacional.
    Garantiza partos a término, recién nacidos de más peso y mayor rapidez al momento del parto.
    Menor riesgo de cesárea en pacientes nulíparas.
    Menor tendencia a la depresión y a la ansiedad durante el embarazo y postparto.
    Disminución de fatiga y náuseas.

Si estás embarazada, y ya decidiste iniciar con una rutina de ejercicios de bajo impacto te recomendamos los siguientes consejos:

    Asegúrate de que tu rutina de actividad física sea segura y amena.
    Los ejercicios deben promover la resistencia y la coordinación.
    Procura hacer el ejercicio al menos tres veces por semana, esto es mejor que la actividad física ocasional e intensa, seguida de largos periodos de inactividad.
    Comienza con ejercicios de intensidad muy leve y auméntalos de forma progresiva.
    Evita movimientos bruscos, saltos e impactos corporales.
    Evita actividades físicas que supongan:
    Hacer ejercicios en los que se tenga que realizar un esfuerzo ya sea en posición boca arriba o boca abajo.
    Ejercicios que impliquen realizar Maniobras de Valsalva, que es una técnica en la que se intenta exhalar aire con la boca y nariz cerradas.
    Hacer ejercicios que impliquen el aumento de la temperatura.
    Flexión o extensión excesiva de las articulaciones.
    Movimientos bruscos.
    La frecuencia cardiaca no sobrepase los 140 latidos por minuto.
    Procura realizar ejercicios de calentamiento para prevenir lesiones musculoesqueléticas.
    Recuerda que la actividad física intensa no debe superar los 15 minutos. Se puede reanudar tras un breve período de reposo.

Es importante que estés al pendiente sobre los siguientes signos de alarma que te ayudarán a darte cuenta sobre cuando finalizar el ejercicio durante el embarazo:

    Sangrado vaginal.
    Disnea de reposo.
    Vértigos.
    Dolor torácico.
    Debilidad muscular.
    Dolor en el pubis.
    Dolor o quemazón en la pantorrilla.
    Sospecha de pérdida de líquido amniótico.
    Contracciones uterinas.
    Disminución de movimientos fetales.
    Hidratación correcta
    Antes de iniciar una actividad física se debe de investigar la existencia de problemas médicos u obstétricos que la contraindiquen.

Sin duda, el ejercicio durante el embarazo es una gran fuente de energía y bienestar, sin embargo, recuerda consultar el tipo de actividad física que realizarás con tu ginecólogo, ya que él tendrá la mejor respuesta sobre cuidado que tú y tu bebé necesitan.

miércoles, 12 de octubre de 2016

" contigo no, con papa "

Muchos niños pasan por distintas fases, una de ellas, habitual entre los 2 y los 5 años, es ésa en la que prefieren a uno de sus padres y rechazan al otro. ¿Por qué lo hacen? ¿Cómo debemos actuar?.

Estás con tu hijo todo el día, le bañas y le das de comer, dedicas tiempo a los juegos y a las caricias... Pero en cuanto su padre entra por la puerta, tú dejas de existir para él. No te sientas rechazada ni sobrevalores el asunto. Muchos niños pasan por fases temporales en las que tienen preferencia por uno de sus progenitores y rechazan al otro.
VÍNCULOS DIFERENTES
Desde su nacimiento, incluso desde el embarazo, el bebé siente un especial apego por dos personas: su papá y su mamá. El vínculo con cada progenitor es diferente y único y tiene que ver con la capacidad de la madre o del padre para percibir las necesidades del niño y satisfacerlas. También influye la personalidad y la madurez del hijo. Es habitual, por ejemplo, que el pequeño que hasta los 2 años ha dependido más de su madre, de repente a esta edad se decante por papá. Y es que cada progenitor le aporta experiencias distintas: papá suele jugar de un modo impulsivo y emocionante; mamá es más tierna y se adapta mejor a su desarrollo evolutivo. Esto enriquece mucho la vida del pequeño y hace que pase por fases de "mamitis" o "papitis".
REFORZAR LA EMPATÍA
Sin embargo, la situación puede complicarse si los padres compiten por el cariño de su hijo, si uno de ellos invade el terreno del otro o si existe falta de empatía entre uno de los progenitores y el niño. Por ejemplo, si el pequeño es tímido y su padre es muy extrovertido, es posible que éste se impaciente y que el pequeño se refugie en mamá si se muestra más comprensiva.
Es importante que el progenitor que entienda mejor al hijo sirva de puente para que el otro se acerque y aprenda a comprender a su pequeño. Si lo logra, el niño no tardará en darse cuenta y reclamará sus atenciones.
Si no eres el preferido de tu hijo, asume su rechazo como parte de la tarea de ser padres y consuélate pensando que estas preferencias son pasajeras. Pronto repartirá sus afectos entre papá y mamá a partes iguales. ¡Seguro!

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mi hijo no quiere comer!

¿Tu hijo se enfada cada vez que se sienta frente al plato? A menudo, para muchas familias, la hora del almuerzo se convierte en una auténtica pesadilla y en una guerra continua entre padres e hijos. ¿Qué debemos hacer cuando el niño no quiere comer? Ante todo no hay que perder la calma.
¿Tu hijo se enfada cada vez que se sienta frente al plato? A menudo, para muchas familias, la hora del almuerzo se convierte en una auténtica pesadilla y en una guerra continua entre padres e hijos. ¿Qué debemos hacer cuando el niño no quiere comer? Ante todo no hay que perder la calma.

Aunque su actitud de rechazo puede perturbar el almuerzo familiar y resultar verdaderamente molesto, sin contar con la impresión de tener que ceder ante el poder del niño, no vale la pena montar en cólera ante un hijo inapetente. Un niño no se muere de hambre si no está muy deteriorado físicamente y si tiene alimento a su alcance. Su salud no debe ser en este caso nuestra preocupación, sino las causas de esa actitud frente a la comida.

La relación del niño y de la madre está estrechamente vinculada con la alimentación. Cuando el niño se enfada con ella, su cólera puede expresarse en el rechazo de la comida que ella prepara: el comer puede ser un símbolo de lucha entre el hijo y la madre y el rechazo de ésta un síntoma de algo más.

Causas de inapetencia
1. Hay padres que se equivocan en el tamaño de las raciones y quieren que su hijo coma más de lo que necesita. Si está fuerte y sano no debemos preocuparnos de que coma poco, siempre que lo que coma sea complementario y equilibrado.

2. Otra de las causas de inapetencia puede ser debida a que el niño esté atravesando un mal momento familiar: el nacimiento de un hermano, falta de dedicación por parte de sus padres, un deseo de llamar la atención o cualquier cambio en su vida…

3. Por el contrario hay niños que toman la postura contraria y devoran sin degustar la comida. Esta voracidad ante el alimento nos está hablando de un problema sin resolver. Debemos reflexionar y atender a las causas de esta ansiedad, además de procurar motivarle para que coma más despacio, saboreando los alimentos y tomando una postura reposada en la comida.

4. Puede convertirse también en inapetente el niño manejado por una madre autoritaria y nerviosa que crea un ambiente tenso de disgusto, con prisas y amenazas en vez de hacer de la hora de la comida un momento de encuentro y diálogo, de tranquilidad y afectividad.

5. Otro tipo de niño es el que come a cualquier hora menos a las horas de las comidas. Ante este caso, nuestra postura debe ser firme y debemos mantener la disciplina de comer a sus horas, si queremos que su alimentación se normalice.

6. Es frecuente también que durante la enfermedad, el apetito descienda a un bajo nivel. Los niños comen mal por razones fisiológicas, por esa razón cuando están convalecientes y les forzamos a comer, podemos introducir factores emocionales y transformar el comer en un símbolo de lucha entre la madre y el hijo que puede alargarse posteriormente a la enfermedad. En cambio, cuando no se le obliga y se cura de la enfermedad, al volver al nivel normal, la necesidad de alimento regresará a sus normas anteriores.
Hay que tener en cuenta la fase evolutiva en la que está el niño para comprender la apetencia o rechazo de ciertos tipos alimentos. Los bebés comen mucho, ya que el crecimiento que experimentan a lo largo del primer año es muy grande, siendo más pausado a partir del segundo año. Al introducirle la alimentación sólida, ya no necesitan ingerir tanto, pues están recibiendo una alimentación equilibrada y sana. No hay que “atiborrar” a los niños y pensar que cuanto más coman, más sanos estarán.

La hora de la comida es un momento apropiado para la socialización, el diálogo y la relación afectiva con el niño. Por tanto es importante crear una atmósfera agradable, de charla e intercambio. Cuando se produce tensión y disgusto, podemos llegar a crear un niño inapetente, sólo por nuestra actitud negativa de gritos, ademanes bruscos o impositivos.

Hay que tener en cuenta que en estas edades el niño es un ser muy activo y por tanto debemos servir la comida con mucha agilidad y motivar al niño para que no se dilate demasiado la hora de la comida. Es preferible quitarle el plato en un tiempo prudencial que dejarlo durante horas delante de él.

Otro factor que hay que tener en cuenta es que el niño en estas edades desarrolla intensamente sus conocimientos a través de los sentidos. Le gusta verlo y tocarlo todo. Hay que permitir por lo tato una flexibilidad en cuanto a los hábitos en la alimentación para que el niño tome parte activa en la misma pues, tocando los alimentos y jugando con la cuchara, aprenderá pronto a comer solo.

Incentivándolo para valerse por sí mismo ante la comida, estamos consiguiendo un interés y apetencia por la misma.

Hábitos de alimentación
Para que se instauren unos hábitos de alimentación correctos, debemos tener en cuenta varias cosas:
 
1º Es importante que se respete un horario fijo para las comidas, comenzamos así a crear un hábito. Si se le hace esperar demasiado tiempo o se le da la comida cuando no tiene hambre, la situación llegará a convertirse en un problema.

El niño pequeño debe hacer cuatro o cinco comidas al día y no se le debe permitir picar fuera de las horas asignadas para el alimento. Por ello evita absolutamente los malos hábitos: nada de galletas, ni dulces para que el bebé deje de llorar. Si los niños son mayores y pueden abrir la nevera o los armarios de la cocina, debes vigilar que no cojan lo que ellos quieran cuando ellos decidan.
 
2º Debe comer en un sitio destinado para ello y procurar que siempre sea el mismo. Debe aprender que no puede levantarse hasta que no termine de comer, aunque si hay más gente en la mesa no se le puede obligar a permanecer en ella hasta que todos terminen -para un niño pequeño esto resultaría un esfuerzo excesivo.

3º Proporciónale una alimentación variada… y cuanto antes mejor. Alrededor de los seis primeros meses la nutrición comienza a ser variada y es entonces cuando debemos comenzar a inculcar los buenos hábitos alimenticios. Haz funcionar las papilas gustativas de tus hijos e introduce poco a poco todos los alimentos habituales en la nutrición infantil, para que se acostumbre desde el principio. No hay que darse por vencido ante el primer “no”, ya que éste puede ser meramente circunstancial; los niños necesitan algo de tiempo para aceptar un alimento nuevo, hay que tener en cuenta que todos los sabores son desconocidos para ellos. Si rechaza algo nuevo hay que volver a presentárselo unos días después y siempre poco a poco, que lo pruebe, luego dos cucharas, después tres... hasta que llegue el día que coma todo el plato.

Un error gravísimo en el que caen muchas madres es prepararle sólo las comidas que saben que le gustan para evitar el conflicto a la hora de comer. La madre tiene que decidir lo que debe comer el niño, no al contrario. Si no lo quiere, no se le debe preparar otro plato y es mejor que no coma a que él decida lo que va a comer.

Otro error que debemos evitar es el transmitir negativamente nuestros gustos culinarios a nuestros hijos, inconscientemente lo hacemos y no les ofrecemos aquellos alimentos que a nosotros no nos gustan. Esto, sin querer, se va heredando de padres a hijos. Hay que darles de comer de todo, aunque no nos guste comerlo o prepararlo. Nosotros somos el modelo a imitar y los niños aprenden imitándonos en todo. Si nunca te ve comer fruta ¿cómo pretendes que él la coma?

Esto no quiere decir que deba gustarles absolutamente todo. Hay platos que no gustan y esto es normal y se debe respetar. Si un niño come una alimentación variada y sana, no pasa nada porque haya algún alimento que no le guste.

 
4º No fomentes la actitud pasiva en el niño, entreteniéndole con cuentos, juguetes o televisión mientras le das de comer cucharada a cucharada.

La hora de la comida es la hora de la comida, no es la hora de ver la televisión. Se le debe invitar a un diálogo animoso para que le sea más grato el almuerzo, pero que sea él el que coma. El niño tiene que darse cuenta que está comiendo, disfrutando del momento, saboreando la comida, dándose cuenta si está fría o caliente, del olor, etc.
 
5º Ponle una cantidad adecuada para que se termine el plato. Es mejor que repita  a que se desanime ante un plato muy colmado ante el cual se sienta incapaz de terminarlo. Para el niño es muy gratificante terminarse todo y luego pedir más. Si la comida consta de dos platos, modera el primero para que pueda comerse el segundo.

Si el niño pide repetir, se debe terminar el plato. Hay muchos niños que piden más comida o una galleta y luego la tiran a la basura. Si la ha pedido, debe comérsela para que aprenda a modular su apetito y sepa dosificarse.
 
6º No puedes exigir muchas normas en la comida desde el primer momento. Las reglas tienen que ser secuenciadas y priorizadas: primero que coma, después ya puedes introducir normas como utilizar la cuchara, no meter las manos en la comida, sentarse correctamente, no ensuciar la mesa, cerrar la boca, recoger su plato...
7º No frenes su desarrollo. Para el niño es tan importante el gusto como el tacto en el descubrimiento de los alimentos. Por eso se le debe permitir tocarlos y hasta embadurnar la mesa. Debe empezar a usar la cuchara cuanto antes, sin importar que juegue con la comida o que se ensucie. Esto no es debido a su falta de habilidad, estas acciones son deliberadas. Cuando el niño se sitúa en la etapa anual y el medio tolera esta acción, se le está ayudando a que se alimente a sí mismo, con sus manos y poco después podrá realizar con facilidad y rapidez la transición al uso de la cuchara.

Lo mismo ocurre con el paso de la alimentación blanda a la sólida. Cuanto más tardemos en introducir la alimentación sólida, más difícil será, pues los niños se aferran a la etapa anterior, cuando se alimentaba succionando.

Al frenar su interés en probar otros alimentos que no sean el puré o la papilla, estás impidiendo su crecimiento psicológico y sus ganas de ser mayor. Él debe darse cuenta de que valoras esos pasos que da hacia la independencia. Del mismo modo llegará un momento que ellos rechacen los purés y las papillas, pero suele ser pasajero y puntual cuando pasa a la alimentación sólida, volviéndolos a aceptar al poco tiempo.
8º No utilices el alimento como premio o castigo. “Sino te comes todo, no saldrás al parque a jugar” o “Si no ordenas tus juguetes, no hay postre”. A menudo los padres utilizan estos argumentos para conseguir algo de sus hijos. Sin embargo es preferible entender la comida como un hecho cotidiano y básico y no como una herramienta para disuadir.

No nos olvidemos que nuestro pequeño copia nuestro comportamiento. Es muy importante por lo tanto que vea en nosotros el placer de comer. Comer implica muchas más cosas que el simple hecho de engullir y digerir. Ponle cuanto antes a tu lado en la mesa junto con el resto de la familia y haz de ese instante un momento de convivencia.

Algunos consejos para que coma
• Hacer de la hora de la comida un momento de diversión
Haz que intervenga en el “ritual” de la comida.  A cada edad puede realizar una labor: A partir de los 18 meses, puedes comenzar a llevarle al mercado y enseñarle las verduras y frutas por colores y por nombres. Una vez en casa, déjale ayudarte a ordenarlas, lavarlas y colocarlas en el plato o la fuente una vez cortadas. A los 2 años pídeles que ayuden a elegir el mantel, a poner las servilletas o coger flores para el centro de la mesa. Desde los 3 años, si sus movimientos son ya suficientemente coordinados pueden colaborar colocando los platos y cubiertos en la mesa. A partir de los 4 años puede ayudarte o hacer él mismo una receta sencilla, bajo tu supervisión y que sin duda, ¡le abrirá el apetito! Si después de esto nuestro hijo sigue sin tener hambre, pídele que se siente en la mesa aunque no coma. Lo importante es no hacer un drama de la alimentación. En lo que respecta al menú, proponle que elija entre algunos platos, pero hazle comprender desde el principio que no está en un restaurante a la carta.
• No le presiones
Hay palabras que transforman en un drama la situación más banal. Debemos desterrar de nuestro vocabulario expresiones como: “¡Termínate el plato!” o “Si no hay judías verdes, no hay postre!”. Esta es la mejor manera de que el pequeño se niegue a comer. Si el niño no se siente presionado, empezará a comer sin ninguna preocupación. No te enfrentes a un niño que no quiere comer, él buscará agotar tu paciencia. Trata de decirle pacientemente: “De acuerdo, no comes en la mesa, pero si tienes hambre dos horas más tarde, tendrás q esperar a la cena”. Eso sí, no le dejes picotear durante la tarde. Y deja de lado el tema de la comida para hablar con él de otras cosas.

• Haz atractivos los platos
En ocasiones que los más pequeños tomen algunos alimentos como la fruta o la verdura puede resultar una pesadilla. Con algunos trucos podemos conseguir engatusar los estómagos más caprichosos para que coman de todo: Sé creativo cuando prepares los platos, varía las formas de las verduras, córtalas de diferentes formas, en palitos por ejemplo, que podrán mojar en salsas (purés) de colores y texturas diferentes. Corta la fruta en pequeños trozos y ensártala en un palito a modo de brocheta. Utiliza tu imaginación para hacer agradable los platos que menos le gustan. No hay duda que ese momento festivo le gustará y le hará olvidar que bajo esos adornos de colores se encuentra el puré de zanahoria que tanto le desanima.
 
Aprendiendo a comer solo

A lo largo del segundo año (12 a 24 meses) comienza el aprendizaje del uso del vaso. Al principio se llena muy poco para que no lo vuelque y muy pronto adquirirán la habilidad óculo-manual de no derramar el agua. A  los 3 años debe manejar con soltura la cuchara y el tenedor, sin ensuciarse demasiado. Entre los 4 y los 5 años ya debe tener destreza con el cuchillo cortando  alimentos blandos.

jueves, 4 de agosto de 2016

Cuando puedo dar dulce a mi bebe

Es una lucha continua con lo que yo quiero hacer con mi bebe y con lo que me tengo que enfrentar cada día de gente que te rodea...parezco un bicho raro diciendo lo que quiero mejor para mi bebe.

Tengo que escuchar desde, " si es que no es bueno no comer nada de dulce" ...sabían que todos los alimentos tienen azúcar en su justa medida?. O "pobrecito no va a saber a que sabe" mi bebe tiene 19 meses y evidentemente si va a saber a que sabe...pero no ahora.

Los dulces están llenos de calorías vacías y tu hijo necesita una alimentación saludable que le aporte los nutrientes necesarios para el crecimiento de su cuerpo y su mente. Además los hábitos alimenticios y los gustos se aprenden a temprana edad, así que lo que le ofreces a tu hijo ahora, tendrá un impacto el resto de su vida. Ayudarlo con un sano comienzo lo encamina a adquirir buenos hábitos permanentes.

Por seguridad nunca des a un bebé dulces duros como mentas, pastillas o jelly beans antes de los 4 años. Este tipo de dulce puede ocasionar fácilmente un ahogamiento, ya que se desliza rápidamente por la garganta sin darle tiempo al bebé de que lo mastique. Pedacitos de chocolate que se derriten en la boca están bien de vez en cuando después de los 2 años.

La verdad es que tu hijo descubrirá bastante pronto que los dulces son… dulces. Pero puedes ayudarlo a hacer las elecciones adecuadas. “Si de verdad quieres darle algo dulce a tu hijo en una ocasión especial, procura que sea helado o un pudín. Al menos esas opciones contienen calcio".

También piensa un poco por qué ofreces dulces a tu hijo. Si son un premio podrías considerar recompensas no comestibles. La mayoría de los niños se quedarán más contentos con un rollo de pegatinas (calcomanías) que con un dulce.