martes, 21 de junio de 2016

Alimentacion en verano

¿Qué precauciones debes tomar para evitar el dolor de barriga del bebé? ¿Cuánto tiempo puedes mantener el biberón fuera de la nevera? Te damos algunos consejos sobre la alimentación del bebé en verano.  

Para gozar de un verano tranquilo y seguro para tu pequeño, debes tener presente algunos consejos sobre alimentación, ya que en verano pueden surgir algunos problemas.

1. Durante los meses más cálidos, es aconsejable optar por una alimentaciónbasada en el consumo de frutas y verduras de temporada y elegir alimentos ricos en agua para dar al niño la hidratación necesaria. También es importante que el pequeño coma cereales, como pasta o arroz. Asimismo, es preciso introducir calcio en su dieta, ofreciéndole leche y lácteos a diario.

2. Las formas de cocción ideales son al vapor, al horno y a la papillote. Como condimento, el más aconsejable es el aceite de oliva. Es preferible preparar platos ligeros para el pequeño y evitar los fritos.

3. En relación con la leche en el biberón, lo importante es asegurar al máximo la higiene de la leche de fórmula en polvo durante la preparación. Si la preparas con antelación, debe conservarse a 4ºC o menos en el frigorífico durante no más de 30 horas, y calentarse antes de la toma. En cambio, si vas a mantener el biberón a temperatura ambiente, no debería conservarse más de cuatro horas. En este caso, lo ideal es conservar el agua caliente en un termo y reconstituir la fórmula en el momento en que se da el biberón al bebé.

martes, 14 de junio de 2016

bebes y mas: Humidificador. Para que sirve?

bebes y mas: Humidificador. Para que sirve?: Para qué sirve exactamente un humidificador ? ¿Son realmente útiles los humidificadores para atenuar los síntomas del resfriado del bebé? ¿...

sábado, 11 de junio de 2016

Como iniciar la alimentación complementaria

Es evidente que, se haga como se haga, se empiece por la fruta o por las verduras, se ofrezcan triturados o no, se haga una papilla de 200 ml o se le ofrezcan sólo un par de cucharadas, el bebé que empieza a comer acabará, en la edad adulta, comiendo solo, sin tetas ni biberones.
La comida es una necesidad, pero no la única necesidad

Esto quiere decir que no es necesario, ni recomendable, convertir el momento de la comida en un acontecimiento casi mundial. Lo ideal es ofrecer comida, en la presentación que prefiramos, y que cada niño vaya acostumbrándose a ella poco a poco, a su ritmo.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que los bebés vienen de serie con un mecanismo autoregulador muy preciso que funciona a las mil maravillas para permitirles crecer con la energía que necesitan: el hambre.

Permitir que hagan caso a su hambre, y por lo tanto que coman cuando lo necesitan y que no lo hagan cuando no lo necesitan, es la mejor manera de que un niño crezca sin problemas alimentarios.

La comida es una necesidad, el combustible para crecer y vivir y un momento que puede ser placentero. Si los padres empezamos a desconfiar del hambre de los niños, si tratamos de convencerles para que coman más, si empezamos a condicionarles, amenazarles o engañarles lo único que estaremos haciendo es comprar papeletas para que el niño acabe, con el tiempo, cogiendo cierta aversión a aquellos alimentos con los que papá y mamá más insistían, además de transformar el momento de la comida en un simple acto de nutrición (sin disfrutar de ello).

Dejar que el niño coma solo comida sin triturar

Se trata de un modo de alimentar a los niños en el que se evita acostumbrarles a tomar la comida triturada, ya que se tiene en cuenta que meses después habrá que desacostumbrarle de los triturados para acostumbrarle a comida más sólida.

Teniendo en cuenta que los bebés, tarde o temprano (digamos en un período comprendido entre los seis y los ocho meses), son capaces de coger comida y llevársela a la boca para, poco a poco ir conociéndola, chupándola, mojándola, reblandeciéndola, mordiéndola y tragándola, es un modo de alimentar a los niños plausible, práctico (no hace falta hacer dos comidas totalmente diferentes y permite que el niño coma en cualquier sitio sin tener que llevar comida preparada o comprar potitos) y más autónomo, ya que es el mismo niño el que aprende según sus ritmos y preferencias y el mismo niño el que se alimenta.

Pero los purés no son tan malos

Pues claro que no, los adultos aún tomamos purés, ¿no? Hay madres que prefieren dar purés porque les dan más seguridad o porque así comen más rápido y más cantidad.

Cada cual que lo haga como crea mejor. Como hemos dicho, se haga como se haga, el niño comerá. Cuando sea un poquito más mayor (10-12 meses), se le empieza a dejar tocar nuestra comida (o se le pone un poco en la trona) y poco a poco irá conociéndola y llevándosela a la boca. Así evitaremos que se acostumbren demasiado a los triturados y que lleguen a rechazar cualquier sólido incluso con 4 o 5 años.

¿Y si esto pasara?

No es el fin del mundo, por supuesto. La comida triturada tiene los mismos nutrientes que la misma comida sin triturar, por lo que a nivel nutricional el niño no tendrá ningún déficit ocasionado por comer de este modo.

El único problema es el engorro de tener que triturarlo todo siempre. Personalmente no haría nada, pues con el paso de los años el niño acabará comiendo comida sólida, aunque también se puede buscar atención profesional si el comer así genera angustia en la familia o incluso en el niño.

En resumen

Hojas y guías con recomendaciones sobre la alimentación complementaria hay cientos y miles y normalmente funcionan casi todas porque el niño crece, madura y acaba comiendo como lo hacen los adultos de su entorno.

El problema no es que existan, sino que haya quien se las tome al pie de la letra (o haya quien las explique como si tuvieran que tomarse al pie de la letra). Mientras se ofrezcan los alimentos a partir de una edad lógica y separados por unos días para valorar posibles alergias, las probabilidades de éxito son altas.

En cualquier caso, siempre hay incisos y pequeños consejos que se pueden tener en cuenta acerca de cada alimento, que son los que estamos tocando estos días en nuestro

domingo, 5 de junio de 2016

Dejad de flipar con la reposteria casera

En el último mes ha habido tres posts bastante duros contra marcas de galletas industriales, en todos los casos no han faltado los comentarios, aquí o en facebook, de aquellos que las contraponían a las galletas caseras "que eso si que es sano y rico" o los bizcochos caseros por lo mismo. Gente convencida de que "donde va a parar mi bizcocho o mi galleta casera comparado con eso, ¡qué bien alimento a mis hijos!".

Pues ya lo siento. Pero hay que dejar de engañarse con la salubridad de la repostería casera. Porque la repostería casera tradicional, es una bomba. Y sus ingredientes principales no distan mucho de los de la industrial: azúcar, harina refinada y grasa.  En la grasa, es en el único ingrediente en el que es fácil que la calidad del casero (que no la cantidad) varíe respecto a los productos industriales. Pero vamos, eso no la convierte en un producto sano.

De hecho esa creencia de lo sano y natural que es lo casero, nos lleva a aumentar la ingesta. Darle a diario a los niños (o a los adultos) bizcocho casero o galletas caseras les parece a muchos una buenísima idea, y lo hacen con el convencimiento de que están dando algo muy sano y nutritivo. Y no.

Otro argumento habitual, es que lo casero no lleva "aditivos". Vale, pero es que el mayor problema de la repostería NO son los aditivos. Y además, son productos que necesitan pocos aditivos, ya que por su elevado contenido en grasa y azúcar son muy palatables per se, y con algún azúcar invertido conservan la esponjosidad, ayudados por buenos envases, sin mayor problema. 

El E500ii que llevan casi todos los productos bizcochados no es más que bicarbonato, que también forma parte del impulsor o levadura química que usamos en casa para que la masa suba, igual que el E296 0 el E334, acidulantes que suelen formar parte del mismo producto y pueden variar según la marca, y que no constituyen ningún riesgo. Vamos, que el menor problema de la repostería industrial son los aditivos, eso tenedlo claro.

Pero vamos a lío:

MAGDALENAS INDUSTRIALES VS MAGDALENAS CASERAS

Como ejemplo de magdalena industrial he escogido las de la Bella Easo, el motivo es porque tienen la información que necesito en la web, y es una marca habitual y standard. El resto de magdalenas del super no serán muy diferentes.

Para la magdalena casera me he ido a una receta clásica, la de Barriga.

A la hora de hacer la comparativa, tengo el problema de que no pesa lo mismo la masa cruda que la magdalena hecha. Una vez cocida pesa menos porque ha perdido humedad. Así que me he basado en mi experiencia para hacer una estimación probable. Como la magdalena industrial pesa 29g, pues he contado 35g de masa cruda de la magdalena casera. No os toméis los datos como algo exacto, pero creo que se aproximan bastante. 

Los datos nutricionales de los ingredientes de todas las versiones caseras, son de tablas de la USDA. Y he puesto los ingredientes de la receta casera también de mayor a menor contenido.

INGREDIENTES:

Magdalena industrial:  Harina de trigo (26%), azúcar, aceite vegetal, agua, huevo líquido pasteurizado (12%), humectantes (E 422, E 420i), gluten de trigo, proteína de leche, suero de leche en polvo, gasificantes ( E 450i, E 500ii), emulgente (E 471), estabilizante (E 415) y aroma.


Magdalena casera: harina de trigo, aceite de oliva, azúcar, huevos, leche, levadura quimica,sal, aromatizantes (ralladura de limón, canela).

Por unidad
MAGDALENA INDUSTRIAL
MAGDALENA CASERA
KCAL
131
149,3
HC TOTALES
15'5g
15,2g
Azúcares
9g
8g
GRASA TOTAL
7
9,2g
PROTEÍNAS
5'5g
1,8g
FIBRA
0,4g
0,3g

¿Os parece una gran diferencia? la casera es algo más grasa que la industrial, si os fijáis en la industrial el segundo ingrediente es azúcar mientras que en la casera es aceite. Y he escogido una receta con aceite de oliva porque soy generosa, que estas cosas es habitual que se hagan con girasol. Así que la casera tiene mejor perfil lipídico, pero ¿es un producto saludable y recomendable infinitamente mejor que el industrial? no, ni de lejos. 

GALLETAS DE AVENA INDUSTRIALES VS GALLETAS DE AVENA CASERAS

Las industriales son las digestive de avena y chips de chocolate de Gullón y las caseras también de avena y chocolate, usando una receta bastante standard.

INGREDIENTES

Galletas industriales:Copos de avena 34%, harina integral de trigo 22%, gotas de chocolate negro 15% (azúcar, pasta de cacao, dextrosa, manteca de cacao, emulgente: lecitina de soja, aromas), aceite vegetal (girasol alto oleico) 14,5 %, azúcar, jarabe de glucosa y fructosa, gasificantes (bicarbonato sódico y amónico), sal.

Galletas caseras: avena, chips de chocolate, mantequilla, harina, azúcar, huevo, levadura química, esencia de vainilla y sal.

Por 100g
GALLETA INDUSTRIAL
GALLETA CASERA
KCAL
483
439
HC TOTALES
59'6g
47,6g
Azúcares
22'1g
18,3g
GRASA TOTAL
21'9g
24,1g
PROTEÍNAS
8'9g
8,8g
FIBRA
5'4g
5,3g

Otro resultado muy similar ¿no? ¿veis a las caseras mucho más sanas? ¿una gran diferencia en cuanto a ingredientes? en este caso, ni siquiera mejoran el perfil lipídico porque las industriales son con girasol alto oleico. Las diferencias son irrelevantes. Dar una u otra es una mala elección, ambas son de consumo esporádico. Por cierto, las industriales si os habéis fijado son veganas. Por aquello de cargarse el mito de vegano=sano.

FLAN INDUSTRIAL VS FLAN CASERO

En este caso el flan industrial es de Dhul y el casero, receta de toda la vida sin link porque son de esas que nos sabemos de memoria todos los que hemos estudiado cocina, junto a la pastelera, el genovés, el merengue italiano y la trufa cocida. 

INGREDIENTES

Flan industrial: Leche entera, huevo fresco (28%), leche desnatada, azúcar, caramelo (azúcar, jarabe de glucosa), estabilizante (E-466) y sal.
Flan casero: leche, huevos, azúcar.
Por 100g
FLAN INDUSTRIAL
FLAN CASERO
KCAL
144
121
HC TOTALES
24g
16,3g
Azúcares
23g
16,4g
GRASA TOTAL
3,2g
4,2g
PROTEÍNAS
4,9g
4,8g
FIBRA
0g
0g

Un apunte, el flan casero tiene menos azúcar, porque no he contado caramelo, que si lleva el flan industrial. Si le añadimos una cucharada de caramelo el resultado sería casi idéntico. Sin comentarios ¿no?

Y ¿NO SE PUEDE MEJORAR?

Si, usando grasa de calidad como el aceite de oliva, harina integral y el mínimo azúcar. Y ojo que usar azúcar moreno, miel o panela tampoco mejora gran cosa... las diferencias son mínimas. 

En este blog hay algunas recetas muy modificadas y bastante mejoradas. Pero por mucho que las tuneemos, siguen siendo productos para consumir con moderación.

Ni la repostería casera más "modificada" puede competir ni de lejos con una fruta, unos frutos secos, un bocadillo de pan integral con tomate y aguacate o un yogur natural, por dar algunos ejemplos saludables. 

Así que no nos autoengañemos con el hecho de que por ser casero automáticamente es sano. Y no caigamos en el error de  aumentar la ración porque lo habéis hecho con azúcar moreno, con stevia o con harina integral y amor. La frecuencia recomendada de consumo es la misma. 

YA, PERO ¿POR QUÉ CAMBIO EL AZÚCAR EN MI BIZCOCHO CASERO PARA QUE SEA SANO?

Ya lo pongo yo, porque da igual lo que diga, siempre acabamos en esta pregunta. En bucle.

El bizcocho, por muy casero que sea, no es de consumo habitual. No se come bizcocho a diario. Y si lo haces de vez en cuando (por ejemplo una vez al mes) da igual que uses azúcar normal, no va a afectar al global de tu dieta, ni va a marcar una gran diferencia en la salubridad global de tu alimentación. 

Creer que cambiando el azúcar por edulcorante o por cualquier cosa que a vuestros ojos parezca más sana como puede ser el azúcar teñido con melaza al que se le llama "integral", se convierte en algo adecuado y así se podrá comer a diario es el principal error.

En primer lugar porque sigue sin ser un producto paradigma de lo saludable, y en segundo lugar porque probablemente está desplazando alimentos más saludables que se podrían comer en su lugar como los mencionados más arriba.

Demos a estos alimentos el lugar que les corresponde en nuestra dieta: un lugar anecdótico e infrecuente, ligado a celebraciones o momentos puntuales. En lugar de andar buscándole siempre los tres pies al gato.

Repito: ningún bizcocho o galleta casera va a superar nutricionalmente a una fruta, frutos secos, pan integral, aceite, aguacate, tomate, yogur natural de vaca o vegetal sin azúcares añadidos o incluso chocolate negro de más del 75% cacao. Eso es así.

Y el hecho de que pueda ser ligeramente, insisto "ligeramente", menos malo que su homónimo industrial ni de lejos lo convierte en sano.

lunes, 23 de mayo de 2016

Todos me dicen como criar a mi hijo. BASTA!!

¡Qué malo es que todos te digan cómo criar a tu bebé! Esos que opinan sobre todo y que te dan consejos que nunca pediste. Durante mi embarazo la gente no paraba de darme “consejos” -cosa que agradezco- pero no todos eran buenos. La mayoría estaban sustentados en teorías extrañas.
¡Ni les cuento cuando parí! Ahí todo empeoró. Como estaba lactando, la mayoría de las personas no entendían que la leche que producía era suficiente para alimentarlo y que no le hacía falta consumir otra cosa sólida o líquida para abastecerlo. “Se te va a morir de hambre” y “dale comida a ese muchacho” fueron algunas de las cosas que me dijeron (lo hicieron hasta que vieron que fue ganando peso).


Algunos comenzaron a decirme cómo debía arroparlo para que no le diera gripe. Otros opinaban sobre si debía o no vacunarlo y muchos recomendaban en cuál religión debía educarlo.No faltaron aquellos que me instruían sobre cómo cargarlo y cuáles remedios caseros eran los ideales para atender emergencias. Estaba, como dicen en mi país, con un lado hinchado y el otro en proceso. O sea, estaba harta.
Como madre primeriza valoro los consejos de los que me rodean, pero hay ciertos límites. Una cosa es que te den un consejo y otra que te hablen como dándote instrucciones o como si ser madre primeriza fuera sinónimo de incompetencia. ¡Pues NO!


Te cuento que un día mi bebé no paraba de llorar. Hice de todo para calmarlo: lo lacté, cambié su pañal, lo cogí en mis brazos, le di un paseo, etc. Mi madre, al verme desesperada, me recomendó que le sacara los gases de una manera muy particular. El niño seguía llorando. Ahí se lo di a mi madre y ella -tal y como me había recomendado- le sacó dos gasesotes. El bebo se tranquilizó.
Dos cosas: (1) mi madre me aconsejó, pero me permitió resolver el asunto y (2) esperó a que yo tomara la decisión de entregarle al niño. Ese es el tipo de ayuda que necesitamos las madres primerizas. Lo que menos queremos es que nos estén diciendo qué hacer y cómo hacerlo, donde quiera que vayamos.


Cada madre, hijo y experiencia es diferente. Cada quien vive la maternidad a su manera.


AMO a las personas que son capaces de aconsejarme sin presionar.


VALORO que me ayuden sin hacerme sentir incapaz de cumplir mi trabajo como mamá.


AGRADEZCO que estén a mi lado y no se burlen de mis “errores” como madre primeriza.


Aprendía a ser tolerante y no contestar con mala actitud cada comentario o consejo fuera de lugar que recibía de algunas madres. Por más que ponga un detente a aquellos que se meten en mi vida y decisiones, siempre habrá quien quiera decirme cómo criar a mi hijo. Ni modo, inhalo paz y exhalo ansiedad.
Y tú, ¿has pasado por esto? ¿La gente te dice cómo debes llevar tu embarazo o cómo criar a tu bebé? ¿Cómo paras a los metiches? ¡Desahógate!

jueves, 19 de mayo de 2016

Tener el segundo hijo rapido o esperar a que crezca un poquito mas?

Tener hijos es un momento de la vida que modifica los planes de una pareja de tal manera que algunas deciden hacer como un paréntesis más o menos rápido, tener en ese tiempo los dos o tres hijos que querían tener y luego seguir adelante con sus vidas.

Esto supone que muchas veces el segundo llega cuando el primero aún no ha cumplido los dos años, y esto no es recomendable ni para el bebé ni para la madre, y es objeto de debate en lo que a la disponibilidad de los padres se refiere. Vamos a hablar de todo ello:
El riesgo de tener el segundo bebé demasiado pronto

Son varios los estudios que han demostrado que los embarazos muy cercanos entre sí son más peligrosos que los otros. Uno de ellos lo comentamos hace dos años y en él vimos que en las mujeres que tuvieron otro bebé antes de 12 meses hubo un 20,1% de partos prematuros, que en las que lo tuvieron antes de los 18 meses sucedió en el 10% de las ocasiones y que en las que esperaron más de 18 meses sucedió en el 7,7% de los partos.

Estos datos contrastan con los que el Centro de Control de Enfermedades de EE.UU. hizo públicos el año pasado cuando explicó que el 30 por ciento de las parejas estadounidenses no espera el tiempo suficiente entre embarazos.

Así, se concluye que lo ideal es esperar 18 meses después del parto para quedarse embarazada de nuevo, siendo aún mejor que la diferencia sean dos años, tal y como recomienda la OMS.

Pero también hay un máximo: a partir de los 59 meses (casi 5 años) el riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer también aumenta, así como el riesgo de sufrir hipertensión durante el embarazo.

¿Será pequeño si vamos a por el segundo ya?

Es la pregunta del millón para aquellos padres que no quieren solo un hijo. ¿Cuánto tengo que esperar para buscar el segundo? ¿Será aún muy pequeño? Esto queda siempre a criterio de cada padre y cada madre, porque hay parejas que prefieren tenerlos rápido, liarse a criarlos todos de golpe y acabar antes con la fase de bebé, y otros que prefieren espaciarlo un poco, pasar de un bebé que deja de serlo a otro que acaba de nacer, y estar más años cuidando a pequeñines, pero con un poco más de calma.

Cuando a mí me lo han preguntado respondo siempre lo mismo, que el mínimo que (yo personalmente) considero recomendable es tres años, o lo que es lo mismo: buscar el embarazo cuando el primer hijo ha cumplido los dos años (o incluso un poco más), para que nazca a partir de los tres del anterior.

Lo explico así porque mis hijos nacieron con esa diferencia (tres años entre sí) y de ese modo lo que hicimos fue combinar la época en que uno dejaba el pañal y más o menos era ya un poco más mayor con los cuidados de bebé del que acababa de llegar.

Con tres años un niño es aún muy pequeño, está claro, pero es ya lo suficientemente mayor como para estar un poco "despegado" de su madre y necesitarla un poco menos, pudiendo tanto jugar solo a ratitos como llevar bien lo de quedarse con el padre o incluso con algún abuelo, tío o familiar con el que tenga un poco de confianza.

Con dos años esto es más complicado porque muchos están aún muy apegados a sus madres (son como un satélite orbitando siempre alrededor de ellas) y es un poco más complicado razonar con ellos, porque su entendimiento es más limitado. Vamos, que pueden llevar un poco peor eso de que, aún necesitando tiempo y cuidados, reciban menos por el nacimiento de un hermanito.

Y aún así, con tres años, habrá muchos niños que lo pasen relativamente mal, en parte por culpa de los padres, que al ver a un bebé chiquitín en casa pasamos a ver a nuestro pequeñín de tres años con otros ojos: como si de repente hubiera crecido un montón, fuera muy mayor y tuviera que tener unas responsabilidades, obligaciones y capacidades que hasta entonces no le habíamos pedido (os lo explico porque a nosotros nos pasó, y no es justo para ellos).

Así que, en definitiva, cada madre y cada padre pueden tener los hijos tan seguidos como prefieran, siendo recomendable dar un poco de margen al primero para que crezca, sea un poco autónomo y no dependa demasiado de la madre (si es la que va a dedicar más tiempo al cuidado del bebé), y esperando si puede ser 18 meses al siguiente embarazo para disminuir el riesgo de que nazca prematuro o con bajo peso

miércoles, 4 de mayo de 2016

Debes despertarlo para alimentarlo?

Una duda muy común cuando tienes un bebé recién nacido es si acaso debes despertarlo para alimentarlo o no. La diversidad de opiniones puede ser abrumadora, especialmente si eres mamá primeriza. Aquí te damos algunas pautas.Hay que pueden pasar horas durmiendo y que no se despiertan para tomar su leche (¡son pocos, pero los hay!). Si tu hijo es un recién nacido, pasan 4 horas y no le has dado de lactar o su biberón, es recomendable despertarlo para alimentarlo. Según los expertos, de esa manera estarás segura que tu bebé está recibiendo la nutrición que necesita. Especialmente los primeros días después del parto, donde es normal que un bebé baje de peso y luego se recupere para crecer. Por eso es considerado completamente normal que un bebé coma cada 2 horas esas primeras semanas.Eso sí, si tu bebé es dormilón y necesitas , recuerda despertarlo suavemente para que no llore. Por ejemplo, puedes acariciarle los pies, aumentar la luz del cuarto o frotarle la barbilla. Luego intenta acercarlo al pecho o darle el biberón o mamila para que tome su leche. Hay bebitos muy dormilones que ni así se despiertan. En ese caso, puedes usar un pañito húmedo para acariciarle la frente o el cuello con suavidad para no asustarlo.Cuando ya esté más grande, por ejemplo después de 6 semanas, lo puedes dejar dormir un poco más, pero siempre consulta con el pediatra para ver si tu bebé está bien alimentado y asegurarte que tiene un peso normal. Si tu bebé no ha aumentado de peso de acuerdo a lo esperado o tiene reflujo y necesita tomar menos leche pero más frecuentemente, lo más probable es que el médico siga aconsejando despertar a tu bebito para darle de comer.Si después de seis semanas tienes la suerte de que tu bebé duerme más de 5 horas, está aumentando de peso según los límites esperados y no tiene una condición médica que requiera alimentarlo seguido, ni se te ocurra despertarlo… ¡y prepárate para sentir la envidia de los padres que no tienen tu misma suerte!